¿QUIÉN PAGA LOS BENEFICIOS EN LOS SERVICIOS DEL TRANSPORTE?
Numerosas leyes y proyectos generando "beneficios" a usuarios de servicios de transporte, en apariencia prometen a los "beneficiarios" una panacea de bondades, pero ocultan la pesada carga que puede resultar para los otros usuarios "no beneficiarios".
Al Revisar la actividad legislativa se encuentra una serie de proyectos que plantean beneficios para distintos grupos poblacionales de usuarios de servicios de transporte. Entre las leyes y proyectos se destacan la gratuidad para personas con discapacidad, el descuento a estudiantes universitarios, terciarios, secundarios, docentes universitarios, secundarios y primarios; embarazadas, portadores de HIV, cáncer, enfermedades graves y jubilados.
Esta lista de proyectos de beneficios puede crecer y se podrían agregar todos los grupos poblacionales que se consideren necesarios: estatales, privados, desempleados, sub ocupados, cuentapropistas, anoréxicos, alcohólicos, fumadores, no fumadores, bomberos, médicos, enfermeros, empleados de ONGS, entre tantos otros.
Seguramente se encontrarían argumentos para beneficiar a cada uno de estos grupos poblacionales. Todos tienen algún mérito, por padecer de una situación que los pone en desventaja ante el resto de la sociedad; por realizar tareas que lo mejoren como persona, por padecer adicciones.
El hecho en concreto es que estos beneficios podrían impulsar a los no adictos a hacerse adictos para acceder a este beneficio. En conclusión, se debería premiar también a quien no consume.
Todo este posible universo posee beneficios que les permiten a los usuarios pagar menos en la adquisición de sus pasajes; por lo que el lector podría plantearse dos preguntas: De dónde salen los recursos y cómo se sostiene un servicio de transporte.
El sostén de un servicio de transporte
El sostén de un servicio de transporte con estos fines se divide en tres grupos: los usuarios que abonan de forma plena el pasaje, los que lo hacen con algún beneficio y los subsidios (intra y extra sector).

Los usuarios de servicios de transporte
Con el mismo criterio, podríamos identificar a los usuarios del transporte, con otros tres grupos: Plenos, los que abonan con beneficios y a los que se les bonifica el total del pasaje.

Como puede observarse a medida que crezcan los gratuitos y los pagantes con beneficios, de no aumentarse los subsidios, el mayor costo de sostenimiento del sistema recaerá en lo usuarios plenos. De esta forma se produce un subsidio cruzado entre diversos tipos de usuarios, lo que puede ser deseable si quienes "ayudan" están en condiciones de hacerlo y son los más indicados.
Una forma de saberlo es conocer a qué nivel socioeconómico pertenecen los usuarios de los ómnibus. Un estudio de la CAT muestra que los más humildes de la población son los que más usan este medio de transporte y por ende son los que van a soportar la mayor carga al subsidiar a otros grupos de beneficiarios, a menos que se prevean subsidios externos equivalentes que eviten que estos mayores costos recaigan sobre sus espaldas.

La ecuación básica del sostenimiento de un servicio de transporte Si consideramos que se debe destinar una cierta suma de recursos para sostener un sistema de transporte e identificamos los aportes básicos, podríamos decir que los Ingresos para el Mantenimiento del Sistema de Transporte se puede exponer de la siguiente forma, como la suma de los aportes de los Pagantes plenos, los Pagantes con algún grado de beneficio, los Beneficiarios Plenos y los subsidios externos:
INGRESOS SISTEMA = Q1*P + Q2 * PR + Q3 * B + SUBSIDIOS
Q1= Cantidad de Pagantes Plenos
P= Precio pleno del servicio
Q2= Cantidad de Pagantes Reducidos
PR= Precio Reducido
Q3= Cantidad de beneficiarios plenos
B= Beneficio pleno (100% descuento)
Si asumimos que los Ingresos para mantener el sistema deben mantenerse, pues los costos de producción de los servicios no varían según quien pague por los mismos, podemos asumir que los Ingresos necesarios sean 100 y despejamos los importes a abonar por los usuarios, veríamos lo siguiente:
P = 100 + Q2 * Dto - Q3 * B - Subsidios / (Q1 + Q2)
Q1+Q2+Q3= Q
Esto nos indica que Q1 y Q2 deben abonar el importe P por los servicios de transporte y este importe P dependerá de:
- Cuanto más grande sea el Descuento con los que se benefician los usuarios Q2 más grande es el importe P sobre el que se debe hacer el descuento. Por lo que este beneficio en realidad es menor que el descuento que se realiza nominalmente.
-Cuanto más grande sean los Beneficiarios Q2 y Q3 más alto será el precio pleno.
-Esto se explica porque el mismo descuento que reciben los usuarios Q2 produce un "encarecimiento del servicio".
- La existencia de subsidios externos al menos reduce el impacto negativo de estos beneficios o más aún puede disminuir aún más allá el precio para los usuarios Q1 y Q2.
-Como la cantidad de usuarios totales es la misma (Q), cuanto más cantidad haya de usuarios Q2 y Q3 menos son los usuarios Q1 que sostienen el servicio. Llevado al extremo teórico los usuarios Q1 podrían desaparecer si crecen tanto los usuarios Q2 y Q3 que hagan que la tarifa plena sea inaceptable y reemplacen este modo de viaje por otra alternativa como el automóvil o el avión.
La realidad indica que no hay soluciones mágicas y que los beneficios para algunos grupos de la población recaerán necesariamente sobre otros.
En el caso del transporte de pasajeros por ómnibus, sus usuarios mayormente pertenecen a los deciles de menores ingresos. Esta situación hace que los que menos tienen tengan que afrontar sobre sus espaldas los mayores costos por beneficios otorgados a otros grupos poblacionales.
Los subsidios externos son una herramienta que puede evitar esta carga sobre sectores más humildes. Y, si se quiere, podrán beneficiar a otros usuarios si su magnitud supera a los beneficios de algunos grupos específicos.
Pueden explorarse opciones en cuestiones de valles de demanda para dirigir los beneficios a otros, lo que los hace menos onerosos para quienes contribuyan a solventar el beneficio, sean estos usuarios o contribuyentes externos.
Bien sabido es que, como sucede en muchos ordenes de la vida, la mejor solución es aquella que logra hacer las necesarias distinciones para otorgar una respuesta que contemple las inquietudes de todos los sectores involucrados.
Un sector que necesita y requiere respuestas debe ser atendido en tanto y en cuanto esa atención no termine perjudicando el normal desarrollo del sector, el servicio y a sus usuarios más vulnerables.



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